Para la gran mayoría, el frío es un tema. Sobre todo, si estamos expuestos a él y debemos combatirlo. Acá te presentamos la regla de oro para que este invierno no pases frío y no parezcas un mono de nieve con tantas capas de ropa que tienes encima. Pon atención, porque hablaremos de los abrigos o top coat.

Estos abrigos son ideales para abrigarse sobre el traje. Son prendas formales y/o informales que encajan a la perfección con la oficina, y también en lugares coloquiales.

Es una de las prendas con más continuidad dentro de la moda. Hoy en día los podemos encontrar en diferentes largos, telas, y diseños.

1.- Largos: Los más clásicos son largos, hasta abajo de la rodilla. En sus inicios, los caballeros los utilizaban así y la tradición ha perdurado. Pero también los hay más cortos, los cuales brindan un toque más juvenil e informal al look.

2.- Telas: Las telas más codiciadas son las de lana procedente de vicuñas, alpacas o cabras de cachemira. Hoy los encontramos en otras variaciones quizás más económicas, como el tweed, algodón, o gabardina.

  3.- Diseño: En el diseño se encuentran todos los detalles que hacen la diferencia entre un abrigo y otro. Hay abrigos que tienen cuello o solapas redondeadas, otros que terminan en punta. Las mangas pueden ser con puño doble, con galones, simple o francés. La cantidad de bolsillos también es importante de definir al momento de elegir un abrigo, son dos como mínimo y cuatro máximos (contando el ticket pocket). Hoy vemos detalles más modernos como capuchas en el caso de un Montgomery, que también es una buena alternativa este invierno.

Si el frío es extremo, te recomendamos utilizar distintas capas de ropa como camiseta, camisa, chaleco, traje, bufanda, y para rematar un abrigo top coat que más vaya con tu personalidad. Acá te dejamos algunos modelos de zapatos que puedes agregar a tu look de invierno.